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enero 23, 2026
Clasificación de la reabsorción dental
Para establecer un diagnóstico preciso y definir el tratamiento adecuado, es fundamental clasificar correctamente el tipo de reabsorción. Identificar correctamente el tipo de reabsorción nos permite actuar a tiempo, evitando la destrucción irreversible del diente. Cada variante tiene implicaciones clínicas distintas y exige protocolos específicos de manejo. Existen dos grandes categorías principales, que a su vez se subdividen en variantes clínicas:
- Reabsorción interna: se origina desde el interior del conducto radicular, generalmente como consecuencia de una inflamación o necrosis pulpar. Puede ser inflamatoria o de reemplazo (cuando es sustituida por tejido óseo). Suele observarse como una radiolucidez simétrica centrada en el conducto.
- Reabsorción externa: comienza en la superficie externa de la raíz y puede avanzar hacia el interior. Sus subtipos más frecuentes son:
- Inflamatoria: asociada a infecciones periapicales o periodontales.
- Cervical invasiva: aparece cerca del cuello dentario y puede progresar rápidamente.
- De reemplazo o anquilosis: el diente se integra al hueso alveolar perdiendo su ligamento periodontal.
- Por presión: causada por fuerzas mecánicas como ortodoncia, quistes o dientes incluidos.
Diagnóstico clínico y pruebas complementarias
El diagnóstico de una reabsorción dental se basa en una combinación de evaluación clínica y pruebas de imagen. Un diagnóstico temprano, preciso y bien documentado es esencial para planificar un tratamiento conservador y evitar complicaciones mayores como la pérdida dentaria o la afectación ósea adyacente. En muchos casos, se detecta de forma incidental durante una revisión rutinaria, ya que no siempre presenta síntomas en las fases iniciales.
Durante la exploración, es importante valorar:
- La movilidad dentaria o cambios en la percusión.
- La coloración del diente (puede aparecer rosada en casos de reabsorción interna).
- Presencia de fístulas, inflamación gingival o signos de trauma previo.
Las herramientas radiográficas son imprescindibles:
- Radiografías periapicales seriadas: permiten detectar lesiones simétricas o asimétricas, y observar si afectan al conducto o al contorno radicular.
- Tomografía computarizada de haz cónico (CBCT): proporciona una imagen tridimensional que mejora la precisión diagnóstica, especialmente en reabsorciones externas complejas o en zonas de difícil acceso.
- Pruebas de vitalidad pulpar: útiles para distinguir si la pulpa está afectada o si el proceso es externo y asintomático.



